martes, 15 de noviembre de 2011

La niña perdida

Quisiera relatarle un hecho que aconteció hace 20 años en una población llamada Génova Caldas, Colombia: una niña fue enviada por sus padres en la mañana a una tienda; al regresar a su casa se encontró en el camino a una mujer que tenia cierto parecido a su madre, la cual le convido a que le siguiera; la niña le siguió, saliendo de la población. Al llegar las horas de la noche y ver sus padres que la citada niña no regresaba, pusieron en conocimiento de las autoridades su desaparición; horas mas tarde se organizo un grupo que fueron en busca de la citada niña; siguieron por un lugar donde alguien les habían informado haberla visto pasar y al acercarse a la Cordillera Central, una persona les indico que por ahí había pasado y que ella le había preguntado a donde iba, contestándole la niñaque iba con su mamá.

Continuaron la búsqueda a lo largo de la cordillera y después de tres días encontraron a la niña semi desnuda sentada sobre un viejo tronco de un árbol, sin poder hablar; al traerla al pueblo después de que recupero el habla, explico que la había conducido una persona muy idéntica a su madre hasta ese lugar y después la había abandonado.

Se encuentran muchos casos parecidos en las poblaciones boscosas. Los habitantes afirman que son duendes transformados en personas.

En fosas y Criptas

Cierto día, tramitando asuntos de fosas y criptas para sepultar a familiares, platicando con el administrador del cementerio, de pronto me quede callado y con los ojos desorbitados durante un buen rato; él siguió hablando y al ver que no le hacia caso, me preguntó si me pasaba algo.
 Al hablarme fuerte, desperté de mi ensimismamiento y le relaté lo que me había acontecido. Resulta que cuando deje de hablar empecé a sentir la presencia de alguien y al voltear vi junto a mí a mi suegra recién desencarnada por quien estaba yo arreglando los asuntos del cementerio. Después ella se sonrió amablemente y me invito a pasar haciendo un ademán. Como no podía moverme se limitó a despedirse y desaparecer de mi vista.
 Al terminar mi relato el hombre tenia los pelos de punta y la carne de gallina y nerviosamente me decía que en los años que llevaba en el panteón nunca había tenido una sensación como esa. (identidad protegida)